El mercado de valores es la máquina de creación de riqueza más poderosa de la historia. Un dólar invertido en el S&P 500 en 1925 hoy vale $1,285 ajustado por inflación. Lo que antes era un privilegio exclusivo de las élites financieras, hoy está al alcance de cualquier inversionista. Mientras que en 1929 solo el 5% de los estadounidenses poseía acciones, hoy más del 60% de la población invierte en el mercado. Esto ha permitido que muchas personas construyan riqueza a largo plazo.
Sin embargo, en Perú y en Latinoamérica, aún estamos muy lejos de esos niveles de participación. Debemos fomentar una mayor educación financiera y cultura de inversión para que más personas aprovechen el poder del mercado de valores como herramienta para generar riqueza.
A simple vista, esta historia parece un cuento de hadas: cualquiera puede ser dueño de una fracción de las empresas más grandes del mundo y, con el tiempo, acumular patrimonio. Pero lo que muchos no consideran es el costo de la admisión.
Todo lo valioso tiene un precio
En la economía, todo lo que vale la pena tiene un precio. En las finanzas personales, el primer paso es identificar ese precio y estar dispuesto a pagarlo.
La inversión exitosa no se paga con soles o dólares, sino con volatilidad, miedo, duda e incertidumbre. Es fácil ignorarlo cuando el mercado sube, pero difícil de aceptar cuando las caídas ponen a prueba nuestra convicción.
Si tu objetivo es obtener un rendimiento del 10% anual durante 30 años para construir un futuro financiero sólido, ¿crees que esa recompensa es gratuita? No lo es. Como en cualquier juego de largo plazo, hay un costo:
En el período en que el mercado creció más de 1,200 veces, también:
El S&P 500 cayó más del 10% en más de 100 ocasiones (una vez cada 11 meses en promedio).
Perdió 15% o más en más de 40 ocasiones (aproximadamente cada dos años).
Descendió más del 20% en al menos 23 ocasiones (aproximadamente cada cuatro años).
Cayó más del 30% en 10 ocasiones y, en tres momentos, perdió más del 50% de su valor.
Es decir, mientras el mercado creaba riqueza, también presentaba volatilidad constante, incertidumbre y miedo.
La volatilidad no es un error, es el precio a pagar
El problema de muchos inversionistas es que interpretan la volatilidad como una señal de error, cuando en realidad es el costo de admisión.
Esto es algo que, personalmente, me costó bastante entender. En mis primeros años invirtiendo, era muy sensible a la volatilidad y cada caída fuerte en el mercado me hacía cuestionarme si realmente estaba haciendo bien las cosas. Me preguntaba si tenía la firmeza emocional para invertir en bolsa a largo plazo. Pero después de 15 años invirtiendo en diferentes mercados del mundo, entendí que invertir en bolsa no es una carrera de velocidad, sino una maratón.
Aquí no gana quien obtiene los mayores retornos en el menor tiempo posible, sino quien logra sobrevivir la mayor cantidad de tiempo en el mercado. Y digo sobrevivir porque el camino es verdaderamente duro. Durante las caídas, las dudas aparecen, los medios anuncian crisis y la presión emocional puede hacer que muchos abandonen. Pero los inversionistas que entienden y aceptan la volatilidad como parte del proceso son los que finalmente construyen riqueza.
Pongámoslo en términos simples:
Si recibes una multa de tráfico de 200 soles, es una sanción. Cometiste un error y no deberías repetirlo.
Si llevas a tu familia a cenar y la cuenta es de 200 soles, es un costo de algo que valoras. Lo pagas con gusto.
La volatilidad del mercado no es una multa, es una tarifa. Es el precio que pagas para obtener rendimientos extraordinarios en el largo plazo.
Los inversionistas más exitosos no buscan evitar este costo; lo aceptan, lo comprenden y lo aprovechan a su favor.
La clave para ganar en el largo plazo
El mayor error que cometen los inversionistas es ver la volatilidad como una señal de alarma, cuando en realidad es la razón por la que el mercado genera retornos superiores a otros activos. Si quieres evitar fluctuaciones, puedes optar por cuentas de ahorro o depósitos a plazo fijo, pero además de ofrecer rendimientos significativamente menores, rara vez nos ayudan a combatir contra la inflación.
Si realmente quieres construir riqueza, necesitas cambiar tu percepción sobre la volatilidad. En lugar de temerle, entiéndela como parte del camino. La historia del mercado nos dice que los retornos excepcionales vienen con altibajos. El precio a pagar es la incertidumbre y la paciencia, pero la recompensa es la creación de riqueza.
Así que la próxima vez que veas caer tu portafolio, recuerda: no es una multa por un error, es la tarifa por participar en el juego más rentable de la historia.