En 2025, los inversionistas individuales están demostrando que ya no son un actor secundario en el mercado estadounidense. Según Goldman Sachs, en sesiones de alta actividad llegan a representar más del 28% del volumen del S&P 500, generando un impacto directo en las oscilaciones del mercado.
Este fenómeno ocurre en un contexto de lo que algunos analistas llaman un “bull market de alto riesgo”. Bob Doll, CEO de Crossmark, advirtió que los inversionistas parecen estar asumiendo un escenario casi perfecto, cuando en realidad la economía presenta desequilibrios claros.
El Indicador de Trading Especulativo de Goldman Sachs alcanzó los 114 puntos en agosto, reflejando un fuerte apetito por el riesgo, en particular en las acciones tecnológicas relacionadas con inteligencia artificial.
Por otro lado, Tim Murray de T. Rowe Price señala que la economía está “bifurcada”: mientras la inversión en inteligencia artificial acapara la atención y el capital, el resto de sectores permanece en una fase de bajo dinamismo.